Evangelio

Lectrua del santo evangelio según san Juan 21,2-13

Algún tiempo después estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos. Simón Pedro les dijo:

—Voy a pescar.

Contestaron:

—Vamos también nosotros contigo.

Salieron y se embarcaron, pero aquella noche no pescaron nada. Estaba ya amaneciendo cuando Jesús se presentó en la orilla, aunque los discípulos no se dieron cuenta de que era él.

Jesús les preguntó:

—Muchachos, ¿tienen por casualidad algo que comer?

Contestaron:

—No.

Les dijo:

—Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán.

La echaron, y atraparon tantos peces que no tenían fuerzas para sacarla. El discípulo preferido de Jesús le dijo a Pedro:

—Es el Señor.

Al oír que era le Señor, Simón Pedro se ciñó el camisón, que era lo único que llevaba, y se tiró al agua. Los otros discípulos fueron en la barca, que estaba a unos cien metros de la orilla, arrastrando la red con los peces. Al saltar a tierra, vieron un pescado puesto a asar sobre las brasas, y pan.

Jesús les dijo:

—Traigan algunos peces de los que acaban de sacar.
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red, repleta de peces grandes, ciento cincuenta y tres; a pesar de ser tantos, no se rompió la red.

Jesús les dijo:

—Vamos, almuercen.

Ningún discípulo se atrevía a preguntarle quién era, sabiendo muy bien que era el Señor. Jesús se acercó, tomó pan y se los repartió, y lo mismo el psecado.